martes, 1 de octubre de 2013

Whatever Nro 13: Stealing Sheep















Se puede decir y asegurar que incorporar influencias del folk medieval británico no es de lo más común dentro del escenario regular del underground, pero como las excepciones modifican la regla presentamos a tres chicas de Liverpool llamadas Stealing Sheep que si lo hacen.

Ninguna de las listas de elección de “mejores discos de 2012” nombró a Diamond into the sun de Stealing Sheep, una injusticia con sabor a placer de pocos. Y es que las inglesas editaron un disco genial empapado de armonías de otro mundo, ceñidas en un aire inquietante de renovación que fue el encargado de marcar una holgada diferencia dentro de un ambiente agotado, repetitivo, de  sonidos y estéticas calcadas.

El trío se desmarca de las bandas contemporáneas formadas sólo por mujeres, manteniendo uno pocos puntos de relación con Warpaint (en el trabajo de voces y los ambientes enigmáticos). Una de las razones por las que las chicas sobresalen, es por su extraña formación instrumental: Emily Lansley se encarga de la guitarra y pone su voz al frente; Rebecca Hawley suma su canto a las canciones mientras toca su sintetizador y Lucy Mercer, la tercera en vocales, es quien hace que el trance funcione fundida en un set de percusión que sería la envidia de Moe Tucker (The Velvet Underground).

Tratando de encontrar una forma de definir su música, las chicas proponen un axioma laberíntico que intenta desglosar la peculiaridad de su sonido: “Voodoo-pop de Liverpool. Psicodélica folktrónica. Sintetizadores medievales, ritmos hipnóticos, guitarras whammy en espiral, armonías místicas y zumbidos de truenos apocalípticos”. 
Analizado minuciosamente este revuelo de frases e ilustraciones se acerca al universo divino creado por las armonías de Stealing Sheep. Las irresistibles melodías de sus canciones y el tribalismo con aire aterrador, cerebral, crean un hechizo en el que disfrute, baile, éxtasis y fantasía, pelean por ganar protagonismo estremecidas por las voces de unas sirenas paganas, rurales, con poder para encantarnos con temas como “Genevieve”, “Rearrange” o “Tangled up in stars”. Quizá esa misma reacción hizo que Heavenly Recording (sello independiente que también edita a Temples y Charlie Boyer & the Voyeurs), se interesara en hacerlas parte de su discográfica. Por lo pronto, paren antenas, pongan un par de fichas a Stealing Sheep y atrévanse a caer en la telaraña sonora de las chicas de Liverpool.-

/ Por  Lucas Lapalma

*Para escuchar Stealing Sheep, hace click acá
 

viernes, 27 de septiembre de 2013

Whatever Nro 13: Anticasper

















Anticasper editó a fines de 2012 su primer LP: Armónicus daltónicus. Un álbum fresco y sorprendente que posiciona a los cordobeses como una de las bandas más prometedoras de la escena  indie, gracias a su particular modo de composición tanto musical como lírica.

Anticasper suena a Anticasper. Si, es cierto que a lo largo de los 9 temas de Armónicus daltónicus escuchamos reminiscencias de infinitos géneros (psicodelia, noyse rock, pop) y artistas (Radiohead, Sonic Youth, Velvet Underground). Pero la banda logra combinar este bagaje musical de una manera tan personal y desprejuiciada que el resultado es único. En un mismo tema podemos escuchar guitarras distorsionadas, pasajes folk, riffs agresivos y ritmos funk, generando armonías y melodías impredecibles que se fusionan de modo natural.

La lírica termina de dar forma al extraordinario mundo que crean estos cuatros cordobeses. Letras absurdas, irónicas y divertidas permiten que Anticasper hable de cosas tan cotidianas como videojuegos, Rambo o la sinceridad sin caer en lugares comunes. Mientras se escucha cualquier tema del álbum, pareciera que las palabras solo están para acompañar o reforzar los climas que la banda genera. Pero escuchando atentamente descubrimos una singular y espontanea manera de contar la realidad.

Quienes hemos visto la banda en vivo sabemos el trabajo que le debe haber significado a David Fontana (voz y guitarra), Federico Kenis (guitarra y coros), Nicolás Garriga (bajo) y Pablo Olmedo (batería y coros) captar en el álbum el sonido atmosférico, enérgico y a la vez emotivo que caracteriza a sus actuaciones en vivo. 
Otro dato interesante es que el álbum se editó y se distribuye en colaboración entre los sellos Ringo Discos (Córdoba) y Polvo Bureau (Rosario).

La primera vez que alguien escucha Armónicus daltónicus queda felizmente desconcertado, no se sabe hacia dónde puede mutar el tema o a donde llevará el siguiente acorde. Tampoco podría adivinar nunca que la siguiente frase que se entone va a ser: “tengo una carta de Zaira Nara”.
Fuera de todo prejuicio, de todo lugar común, de toda uniformidad, ahí se encuentra Anticasper.-

/ Por Nicolás Morelli

*Para escuchar Anticasper, hacé click acá.

 

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Whatever Nro 13: San Dimas
















Nacidos como un grupo con una evidenciada tendencia post-rock, San Dimas logró amplificar el vuelo de un estilo reposado con canciones espontáneas y una lúcida instrumentación, logrando deslizarse por terrenos experimentales con natural fluidez.

La ciudad de Rosario siempre estuvo representada por artistas que se mueven fuera de las aristas clásicas. En los últimos años las bandas de “La Chicago Argentina” supieron diferenciar su estilo e idiosincrasia de los grupos porteños y sus oleadas homogéneas. Sin hablar de un margen de músicos sino de una tendencia enfatizada y en ascenso es que podemos encontrarnos con bandas que incurren en estilos poco frecuentes; uno de ellos, el post-rock. Así tenemos a Experiencia Nube, Ovulating Hummingbirds, Aeross, y a San Dimas unidos dentro de un mismo género pero diferenciados en el trato compositivo y musical de sus canciones. 

Con casi diez años de carrera San Dimas se erige como la primer banda rosarina de post-rock, mote precario para un grupo que se anima a mezclar estilos - en congruencia con su estirpe instrumental -, que los llevan de la música surf al krautrock filtrado por un nimbo psicodélico por momentos oscuros y por otros relucientes.

Con dos discos editados baja el ala de ese gran colectivo de artistas que es Planeta X, San Dimas rompe con su música el molde y la idea de aquellos que consideran al post-rock como un estilo desapasionado, de aburrida intelectualidad. El grupo comanda un viaje sonoro en el que las bases propulsan un camino invadido y acentuado por las notas de una guitarra precisa, conectada al hondo destello de teclados galácticos y juguetones.

En Cosas de la casa (2007), el grupo presentaba un sonido introspectivo, hipnótico, viajero, de textura y tintes sombríos (“Marcial”, “Metrónomo”, “Cosas de la casa”), perfil que cambio en La música y las cosas (2012), donde la banda da lugar a una psicodelia más melódica (“Juegos artificiales”) y se emparenta con estilos más clásicos: el sonido garage-surfero (“Corta cuerdas”, “Construcción”).

El tiempo hizo de San Dimas un grupo con aptitud para fusionar estilos con radicalidad sin sonar predecibles, abasteciendo de sonidos distintivos su música, un logro siempre destacable en el ambiente musical.-

/ Por Lucas Lapalma

*Para escuchar a San Dimas, click acá

lunes, 23 de septiembre de 2013

Whatever Nro 13: Wire



















Aprovechando la reciente salida de su decimotercer disco de estudio, Changes becomes us, realizamos un breve repaso por la historia de Wire, una de las bandas más influyentes surgidas de la escena punk.

Jugando un poco con su nombre, Wire representa una buena parte del cablerío melómano del corazón de muchos. Y para corroborarlo, existe gente como The Minutemen, R.E.M, Sonic Youth, The Feelies, Blur, Elastica, y Franz Ferdinand, entre otros. 

Casi terminando el año 1977, el cuarteto londinense saca su primer disco, Pink flag, disco fundamental, que algunos críticos no dudarían en calificar como “el disco más original de la escena punk reinante en esa época”. Canciones muy cortas (la más larga dura apenas 3:59 minutos), rápidas, agresivas, llenas de ganchos y buenas melodías, pero siempre dentro de un marco minimalista, simple y crudo.
 Al año siguiente, con el lanzamiento de Chairs missing, se meten de lleno en el post-punk, al igual que muchas bandas de la época. Suman efectos de guitarra, añaden algunos sintetizadores, alargan un poco las canciones, recrean atmósferas más densas y oscuras; en resumen, evolucionan hacia un sonido más complejo, pero siempre manteniendo las raíces punk. En 1979 lanzan su tercer disco, 154, con el cuál refinan la propuesta de su segundo disco, y terminan de cerrar una trilogía perfecta. Sin embargo, luego de este disco, la banda se separaría por varios años, lapso en el cual participaron de diversos proyectos musicales, incluso compartiéndolos, pero con nula trascendencia. 

Se reunirían en 1985, orientando su música hacia sonidos mucho más electrónicos, editando 6 álbumes entre 1987 y 1991, antes de volver a separarse. Como es evidente, fue una etapa prolífica, aunque más inconsistente, siendo A bell Is a cup de 1988, el disco que realmente se destaca de ese período. 
Luego de un largo hiato, en el 2003 sorprenden con el lanzamiento de Send. Posteriormente, configurados como trío, lanzarían Object 47 en 2008, y Red barked trees en 2011, (éste último, recomendadísimo). 
Para continuar por la buena senda, en marzo de este año lanzaron Changes becomes us, genial disco, con el espíritu post-punk que tan bien representaron en los ’70. Sin lugar a dudas, una gema que ningún fan de la banda debería dejar pasar.-

/ Por  Lautaro Albarenque

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Whatever Nro. 13: Parquet Courts















Parquet Courts vuelve a tomar la posta del sonido efectivo e impúdico que tanto nos gusta escuchar del underground rock. Con la salida de su disco debut “Light up gold”, el grupo nos hizo olvidar del presente infortunado de The Strokes y sus consecutivos clones en la actualidad.

Difícil es vaticinar a esta altura del año qué discos entrarían entre nuestros favoritos del año. Ok, quiero avisarles que este redactor pone sus fichas en el álbum debut de Parquet Courts (Light up gold) como uno de los candidatos al top 20 en lo que respecta a lanzamientos y/o revelación de 2013.
¿Por qué se merecen un lugar en el altar sagrado de las listas armadas a fin de año? Porque supieron encontrarle una nueva vuelta de tuerca al sonido del rock de guitarras modelo 2.0 escapando de los clichés y trucos ultra agotados por la seguidilla de bandas post-Strokes, construyendo un universo autosuficiente plagado de canciones con buenas fibras armónicas. 

Provenientes del estado de Texas pero residentes en New York, la banda cuenta entre sus filas con Andrew Savage (guitarra y voz), único músico con antecedentes dentro de la escena independiente americana con un pasado revelador al frente de los grupos Fergus & Geronimo y Teenage Cool Kids. Andrew demostró como líder su buen gusto para la composición en cada proyecto que integró y con Parquet Courts dejó en claro que él y sus compañeros de banda son hábiles creadores de hits de menos de 3 minutos.  

Light up gold es adictivo; melódica y líricamente encantador, urgente, entretenido! El grupo sabe como transformar una idea en una satisfactoria canción con poder inmediato sobre nuestras reacciones de movimiento.
Quince canciones en 33 minutos, un record que combina letras cargadas de ironías y referencias al drug&roll, más un ajustado set de canciones cortas dominadas por una artesanal y contundente inventiva de sus dos guitarristas. Algunas referencias inmediatas podrían ser Wire, The Fall, Television o The Ramones. Sus influencias se dejan escuchar pero aún así el grupo logra un sonido particular sin caer en el plagio. Por esta razón sus temas reaniman la escucha del álbum. Directas al podio: “Borrowed time”, “N Dakota”, “Stoned and starving”, Tears o plenty”, “Master of my craft”. Caso aparte el de “Yonder is closer to the heart” que ya viene acompañada de ese misticismo especial que llevan los hits que trascienden con los años.
Parquet Courts moviliza, te sacude, pide más volumen, repeat e ingreso en las grandes ligas a fuerza de un gran potencial compositivo como banda.-

< Por Lucas Lapalma


:: Para escuchar Parquet Courts hace click acá