viernes, 15 de marzo de 2013

Whatever Nro 12: Transformador



Transformador representa una de las grandes novedades de la escena indie actual. Los rosarinos editaron en julio del año pasado su primer álbum homónimo, con el consiguieron ubicarse en el mapa a fuerza de una propuesta atractiva, vibrante y motivadora.

“Muchos nos preguntan qué estilo hacemos. Supongo que hacemos Post-Punk”. Las palabras son de Tomás Casanova, bajista de Transformador. Sí, el estilo de la banda es post-punk, pero también es mucho más y es que el grupo en su particular cóctel sonoro nos recuerda a muchas cosas y a la vez nos resultan sumamente originales... Familiares y extraños al mismo tiempo. 
Formados en el año 2010 comenzaron, al igual que muchos, haciendo covers, para posteriormente abordar sus propias canciones. A fines del 2011 les llega la oportunidad de grabar su primer disco gracias a Ignacio Espumado (Matilda) y su sello Soy Mutante. Bautizado con el mismo nombre de la banda, el disco ofrece estribillos pegadizos, tempos acelerados y una batería muy dinámica a cargo de Sebastián Azcarate. Líneas de bajo complejas, aproximadas (por momentos) a las de Gang Of Four, armonías vocales, y algún que otro cambio de ritmo inesperado. Fermín Suarez y Bruno Trivisonno reparten sus guitarras a lo largo del disco entre punteos prolijos con chorus, acordes sucios con feeling garagero y ataques desprolijos reminiscentes de Stephen Malkmus o Graham Coxon. Al final del disco, la sorpresa viene de la mano de una canción punk instrumental desaforada con desenlace noise alocado. Con ese sonido lo-fi que se ha vuelto el sello característico de muchas de las bandas más interesantes del último tiempo, Transformador opta por esa cruza entre melodía pop y ruido amateur, anti-guitar hero. En vivo las canciones muestran otra faceta, y de la composición con cierta delicadeza pasan a transformarse en manifestaciones aún más agresivas, con ritmos más acelerados, acoples y guitarras distorsionadas. La intencional desprolijidad de su forma de tocar no hace más que acrecentar la intensidad de su show, reflejando toda una manera de entender la música. De más está decir, Transformador es una banda muy recomendable y el que tenga la oportunidad de verlos en vivo, no debería desperdiciar la ocasión… con el disco no hay excusas: se puede escuchar gratuitamente desde el bandcamp de Soy Mutante. -

 / Por Lautaro Albarenque 


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lunes, 11 de marzo de 2013

Whatever Nro 12: Alternative Tentacles









Alternative Tentacles, el sello discográfico fundado en California por Jello Biafra y East Bay Ray (miembros de Dead Kennedys) lleva más de 3 décadas envolviendo a los sonidos independientes. Acá un breve pantallazo de la vida y obra del sello.

La ocasión ameritaba, ya que estos inquietos músicos querían editar un single de un himno de su propia autoría, el inmortal “California uber ulles” que aún hoy suena de manera inoxidable y corrosivo. El tema es una dura crítica al por entonces gobernador ultra conservador de California, Jerry Brown. El título de la canción hace referencia a la canción patriótica alemana popular en la época de la Alemania nazi.
La principal seña de identidad del sello ha sido siempre la independencia absoluta y la agitación, tanto política como creativa, editando mayoritariamente a grupos de punk rock, pero también otro tipo de sonidos y corrientes como los practicados por bandas tan dispares como Lard, Neurosis o Melvins.
Vale destacar que este sello formó parte de una “trilogía” de los sellos D.I.Y. (Do It Yoursefl “hazlo tu mismo”) más importantes de aquella nueva movida a comienzos de los años dorados del hardcore yanqui junto a SST (sello propiedad de Greg Ginn, guitarra y principal cara visible de los Black Flag) y Dischord (sello de Minor Treath, banda pionera de la movida Straight Edge).
Actualmente el sello es propiedad de Biafra, una de las mentes más lúcidas y ácidas de la sociedad norteamericana y que ha parido el mundillo del Rock. Sus constantes críticas a muchos aspectos de la sociedad moderna están recogidas en innumerables discos de “Spoken word”, ya que es muy habitual que se realicen este tipo de actuaciones en las que el protagonista principal es la palabra misma.
Jello ha colaborado también con diversas bandas y artistas a lo largo de todos estos años que existe el sello, como los discos que editó junto al músico de country Mojo Nixon; NoMeansNo; Lard - junto a los entonces cerebros de Ministry, Al Jourgensen y Paul Baker -, hasta Crucifucks e inclusive Mumia Abu-Jamal.
Pero no todo ha sido fácil ni color de rosas en la carrera del sello del vampiro antinuclear y anti religioso. A los problemas legales que Dead Kennedys tuvieron que afrontar a mediados de los años ‘80 por la portada original de su álbum Frankenchrist (el disco favorito de Biafra de D.K.), cuyos gráficos “obscenos” obra del suizo H.R. Giger (también creador de las bestias de “Alien”), tuvieron que cambiar, se sumó más adelante, a fines de los años ’90, la demanda de sus ex compañeros de banda por las regalías del grupo!
Jello declaraba por aquellos años en que se editaba y causaba estupor este polémico disco: “Yo tuve el dudoso honor de ser la primera persona en la historia de Estados Unidos a la que llevaron a juicio por el contenido de las letras de un álbum de música, el mismísimo Frankenchrist de los Dead Kennedys. Fui absuelto, pero a resultas de aquello ninguna de las grandes cadenas de venta de discos quiso comercializar nada que llevase mi nombre o el de Alternative Tentacles”.
Por aquellos años, Biafra acusaba públicamente a sus ex compañeros de no haber tenido éxito como solistas y sostenía que por esa razón es que lo demandaban. "Creo que el 99% de esta controversia tiene que ver con una fantasía de venganza", vociferaba Jello Biafra a cuatro vientos, además de catalogarlos como “músicos que bien podrían ser republicanos hechos y derechos”.
El resultado final fue que Biafra perdió todos los derechos de los discos de los “Kennedys Muertos”, los cuales son ahora propiedad del resto de los miembros del grupo, quienes han aprovechado para licenciarlos a diversos sellos por todo el mundo, además de girar bajo ese nombre aunque obviamente sin Jello al frente de la misma (visitaron inclusive nuestro país).
Incluso, se llegó a editar un disco en directo de la mejor época de la banda hace algunos años con Jello en voz.
Hacia el año 2002, y luego de muchos años de problemas y juicios, el sello  finalmente se mudó a la pequeña ciudad de Emeryville, estado de California.
En el 2009 (con motivo de la celebración de su 30° aniversario), el sello organizó un festival en el Great American Music Hall de San Francisco entre los días 5 y 7 de noviembre. Se llamó Incest-A-Thon, y en él participaron muchas de las actuales bandas que pertenecen o han pertenecido al catálogo del sello, incluyendo la nueva banda de Biafra (The Guantánamo School Of Medicine, que visitara nuestro país hace un tiempo).
Aún hoy, el sello sigue activo con la premisa inicial con la cual fue engendrado.-

> Por José I. Alfageme. 


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martes, 5 de marzo de 2013

Whatever Nro 12: Japanther

















New wave anarchism. Así fue bautizado el sonido de Japanther, dúo neoyorkino formado en las aulas del Instituto Pratt - una de las escuelas de arte más importante de Nueva York. Su último lanzamiento los encuentra en un nivel extraordinario como banda, motivo por el cual merecen su justa presentación.

Matt Reilly (bajo, casio SK1 y voces) e Ian Vanek (batería, casettes y voces) formaron Japanther en el 2001. Sus ediciones en casette, CDR, más la salida de varios singles y larga duración oficiales para sellos independientes, hicieron que el grupo fuera ganando seguidores a fuerza de canciones con una impronta punk demoledora y absorbente, capaz de dejar boquiabierto a cualquier oyente de música promedio.
 Pensado bajo un concepto art rock, el grupo no solo vuelca sus ideas en la música a la hora de llevar a cabo sus manifestaciones artísticas. Claro que lo de Japanther se aleja bastante de todo aquello que alguna vez conocimos en esas bandas con las mismas inclinaciones que unen performances arty con canciones. Sus recitales logran un extremismo controlado e irracional, enlazado con sus composiciones urgentes, excitantes, concibiendo una energía bailable y entretenida.
Beets, limes and rice es su último lanzamiento. Un disco conmovedor producido por Michael Blum, quien cuenta en su legajo con trabajos para Madonna, Michael Jackson y Suicidal Tendencies, entre otros.
Velocidad y encanto conviven en los escasos pero no por eso menos complacientes treinta minutos que dura el álbum.
Pensemos en una licuadora llena de melodías Ramoneras, la degeneración sonora y simplista de las bandas No Wave, y un incesante pedal fuzz… el resultado? Las canciones de este álbum, ideadas y pensadas con un fin: el de celebrar la vida y no tenerle miedo a la muerte, visión que llegó al dúo luego de perder a uno de sus mejores amigos (y también músico), Beau Velasco miembro de The Deah Set. Sin embargo, no hay tristeza acá: la melancolía y lo emocional retozan en un palpitante sonido punkoso, juguetón, por esta misma razón su disco termina convirtiéndose en un estimulante adictivo, de los que no dan ganas de dejar de escuchar, por lo menos hasta el momento en el que sintamos que las heridas van cicatrizando.- 

> Por Lucas Lapalma 


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viernes, 1 de marzo de 2013

Whatever Nro 12: Claravox
















Mientras Claravox estrena disco de rarezas (OHA!) y prepara la edición de la banda de sonido del nuevo corto de la cineasta Dolores Esteve, La Tierra de los Reyes con Cohetes Llameantes todavía sigue vigente en su propia deformidad y muestra a la banda en una nueva plenitud.

La Tierra de los Reyes con Cohetes Llameantes es un disco conceptual. Su temática central, la de los reptilianos y la dinastía Annunaki. No obstante, hay otra línea discursiva que recorre la totalidad de las canciones y es aquella que habla de la mutación interna de un proyecto como el de Claravox, que supo ser cuarteto y trío pero que, desde hace algunos años, está definitivamente establecido como un dúo multiforme y ecléctico a cargo de Martín Rigatuso y Facundo Rotela.
Alejados de la vertiente post-rock de su formación original -presente en sus dos primeros discos-, hoy los Claravox miran hacia adentro y, a través de la expresión pura del ruido y la distorsión, remiten al punk que los hizo crecer como músicos y como personas. Sin embargo, el espíritu de experimentación no ha caducado. Por eso, en medio del caos hay también lugar para la búsqueda de sonidos y texturas desde diferentes ópticas, con instrumentos poco conocidos y lenguajes (poéticos y musicales) en principio ajenos.
De eso se trata, entonces, La Tierra de los Reyes con Cohetes Llameantes. Sin dudas, un disco que se aleja de lo común y de lo corriente y amplía los horizontes mismos de la banda. Porque, si bien es cierto que la furia de las guitarras y el ímpetu de la batería siguen funcionando como el núcleo creativo de Rigatuso y Rotela (“Nerv nicht nephilim”, “Ángela escamas”, “Niño reptil”), son varios los momentos en los que los Claravox juegan con su propia identidad y se animan a dejar su huella en distintas tipologías de canción.
Así, dentro de ese contexto de fluidez creativa, pasajes instrumentales y coplas con referencias a My Bloody Valentine y a Atahualpa Yupanqui se mezclan con arreglos más cercanos a la línea de la banda -la exageración de las dinámicas en “Ich bin Johnny” o la batería electrónica de “Cementerio reptiliano”-. Sin embargo, la distancia prácticamente no se percibe. Todo está teñido por el mismo espíritu cuasi adolescente que destila el dúo a lo largo de todo álbum. Como si todo esto fuera, todavía, el inicio de Claravox. O, aún mejor, como si sus integrantes hubieran vuelto a nacer y estuvieran dispuestos a todo.

> Por Juan Manuel Pairone 

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miércoles, 27 de febrero de 2013

Whatever Nro 12: Gruñido californiano (The Growlers)
















El rock de California supo darnos exponentes que dejaron su marca y una interminable influencia que aún hoy se percibe en grupos actuales. Identificadas como las bandas más viajeras amén de su psicodelia paisajística y playera, sumado al estilo de vida modelo de la costa oeste, estas siempre supieron marcar una diferencia estética y sonora. Hoy te presentamos a The Growlers el emblema del sonido californiano en estos días.

 Algunas bandas del Estado: The Beach Boys, The Byrds, The Doors, Grateful Dead, Jefferson Airplane, Love, un buen puñado de artistas reveladores en los 60s. Claro que un tiempo después surgiría también una nueva y masiva ola vinculada a California: Jane´s Addiction, Red Hot Chili Peppers, Faith No more, Fishbone, Primus, pusieron en boga nuevamente al suroeste norteamericano. Por supuesto siempre surgiran nombres nuevos y seguro por año una nueva sensación salida de este lugar se hará oír y captará la atención de muchos oyentes en todo el mundo.
Uno de los nuevos y prometedores exponentes de El Estado Dorado se llama The Growlers, que, si bien se formaron en el 2006, fueron ganando adeptos disco a disco hasta convertirse hoy en la banda estandarte y halagada por los californianos. Solo con escucharlos, ver sus videos y sus performances en vivo basta para quedar engatusados con estos.
Country narcótico, surf music y ese sonido tan atrayente conocido como Skiffle, se fusionan de una manera atractiva, deleitable. En las entrevistas la banda nombra al reggae como otra de sus influencias y repiten el término Beach Goth para puntualizar su música: una etiqueta que los periodistas utilizaban para definir la psicodelia oscura y playera de The Doors; Y ciertamenta algún tufillo de los creadores de “Light my fire” se perciben en algunas canciones de The Growlers, sobre todo cuando lo psicodélico sobrevuela captando esa esencia tan típica de las bandas de la costa del pacífico. 
El viaje es automático y cada nota destila melancolía; los sonidos con reverberaciones (voces y guitarras aletargadas) transforman la realidad, la convierten, nos transportan. Esa forma de presentar y delirar las armonías los hizo ganar acérrimos seguidores a base de bellas canciones: “Empty bones”, Acid rain”, “Graveyard´s full”, “Red tide”, “People don´t change blues”, “Sea lion ghost blues”, “What it is”, todas ellas y un sinfín más cuentan con sus respectivos videos (la mayoría filmado en super 8) donde se los ve disfrutando de sus faenas grupales de un modo en el que no se está acostumbrado a ver dentro del rock de estos tiempos: Imágenes de una gira a través de un desvencijado colectivo donde convergen tablas de skate con instrumentos, alcohol, marihuana, recitales, backstage, músicos y acompañantes divirtiéndose, pasándola bien sin ánimo de fingir poses.
Los Growlers son el bálsamo perfecto, la banda sonora de esos días, noches y madrugadas donde lo que atañe es encontrar una bella armonía que convierta en mágico y único esos pequeños momentos donde escuchar música se vuelve un instante de placer.
Dos discos de estudio, una buena cantidad de singles y un tercer álbum recién salido (con la producción de Dan Auerbach de The Black Keys), valieron para que el quinteto lleve otra vez a California y su tradicional fama de cultora de grandes grupos a nuestros oídos nuevamente. -

> Por Lucas Lapalma.


Video:  The Growlers - "Salt on a slug"

jueves, 17 de enero de 2013

Whatever Nro 12 (Febrero/Marzo)





















:: Después de meses de receso volvemos a editar Whatever. Un nuevo número en el que podrás encontrar notas relacionadas con la vieja y nueva contracultura sonora internacional y nacional: New York, Córdoba, Los Angeles, Santa Fe, Londres, Rosario, Costa Mesa, Capital Federal, bandas, estilos, sellos, discos, el variopinto cultural de las diferentes escenas del rock en un mismo envase ::


:: A partir del Lunes 25 de Febrero conseguilo en la ciudad de Córdoba. Martes 26 en la ciudad de Santa Fe. Con el paso de los días vas a poder conseguirlo en Rosario, Paraná y Capital Federal. ::


> Acá dejamos las direcciones donde podés conseguirlo con seguridad:

> Córdoba <
* Lado B Música (Tucumán 105)
* La Lupita (Galeria Via Nueva / 9 de julio 333, local 19)
* The Velvet-Fashion Store (Galería Paseo del Sol / 9 de julio 150, local 14)
* Wendy Punk (Galería Paseo del Sol / 9 de julio 150, local 31)
* Music Shop (Galería Vía Nuvea / 9 de julio 333, local 32)
* Da House (Av. General Paz 70, local 17 y 20)
* Centro Cultural España Córdoba (Entre Ríos 40)
* Sala Clash City Rockers


> Santa Fe <
* Hunab Ku (San Martín 2047, local 2)
* 1973 Tattoo studio (San Martin 2084, Gal. saguir - local 45)
* AMR (Salvador del Carril 1512)
* Experience Tattoo & body piercing (9 de Julio 2009)
* Fuori Di Testa  (9 de Julio 1874)
* Dylan (San Martín 2171, Gal. Sol Garden)


> Rosario (Santa Fe) <
* Music Shop (Sarmiento 780)


> Paraná (Entre Ríos) <
* Satori (25 de Junio 214)
* Satori (San Martín y Urquiza, local 12)



miércoles, 2 de mayo de 2012

Whatever Nro 11: Los expedientes "X" del rock en Santa Fe

:: Los 4 del Rock ::













La arqueología es una disciplina científica que estudia a las sociedades a través de los restos materiales, en esta oportunidad se escarbó para dar con estos archivos inéditos y guardados desde hace casi 5 decenios y así poder comprender y analizar el verdadero origen del Rock en la ciudad de Santa Fe.

Nacido en la ciudad de Santa Fe en el año 1942 bajo el nombre de Emilio Villalta, “Milito” para su familia y más conocido en el ambiente de la música con el nombre artístico de “Emil Villar” para siempre.
Corrían años donde el rock pegaba fuerte en todo el mundo a través de Bill Halley y Sus Cometas (principalmente por sus populares films que fueron estrenados en cines de la época en todo el territorio nacional) y el Rey Elvis.
Así como ocurrió en Capital Federal con Eddie Pequenino, llegó hasta la ciudad de Santa Fe esta “revolución de sonido y movimiento”.
Fue en parte y gracias a la difusión radial de los reconocidos Teen Tops (banda mexicana de fines de los ‘50) que llega aún más a pegar fuerte en el joven Emilio este estilo debido a sus versiones en castellano de clásicos del momento de rock.
Hacia el año 1960, y con 18 años recién cumplidos, aparece en su vida el primer conjunto semi - profesional: Los Panameños, con el cual comenzó haciendo versiones de otros artistas (algo muy común en aquellos años y de toda agrupación que recién se inicia), mezclando algo de música tropical (la cual difiere y mucho de lo que hoy se escucha) y el primitivo rock versionado en castellano.
Esta primera experiencia de casi dos años, lleva a Emilio a formar su propio conjunto, bautizado como Los 4 del Rock a fines de 1961, y naciendo así el primer grupo del estilo que se tiene conocimiento en la ciudad y alrededores.
Luis Ambort en batería, Raúl Sotelo en guitarra (compañero del anterior conjunto), Julio Ceballos en la otra guitarra y posterior bajo eléctrico y obviamente, Emil Villar en voz.
Como no existía otro conjunto del género exclusivamente, tocaban con artistas de otros estilos en festivales y bailes que mayormente se realizaban en clubes y confiterías. Como reza un afiche original de la época, en un ciclo que se realizaba en el “Club Olimpia (pegadito al Cine General Paz)”: “Todos los Sábados y Domingos, a partir de las 22:00 horas, espectáculos y bailes con: Los 4 del Rock (la sensación del momento”).
Llegan también presentaciones en la ciudad de Paraná, en el reconocido y legendario Teatro Municipal 3 de Febrero y visita a la radio LR3 Belgrano con la respectiva nota y actuación.
En el Interior de la provincia de Santa Fe y provincias aledañas forjó mayormente su carrera debido a que la paga era mucho más elevada que en su propia ciudad.
Prácticamente la guitarra eléctrica en un escenario en vivo era algo inaudito en la ciudad, ya que el instrumento si se utilizaba pero en el jazz, el cual era muy difundido en Santa Fe hacia principios de la década del ’60 y tenía su origen en la década del ’50 a través de la agrupación Santa Alhoma (fundada en el año 1954). También se pueden nombrar a Ricardo Klein, Duilio Berardi, Harlem Jazz Band (big band que aparecería en la vida de Emilio un par de años más adelante) y Los Estudiantes por citar algunos.
A la par de su pasión inicial por el salvaje rock and roll, su sueño también era cantar en una big band y esto se hizo realidad en 1964 ya que la Harlem Jazz Band lo convoca para formar parte de ella luego de escuchar una de sus perfomances en vivo junto a Los 4 del Rock. Este nuevo paso en su carrera artística fue algo que le costó mucho debido a que tuvo que dejar a su primer banda de rock formada con amigos. Noches de insomnio previas a tal decisión…
Luego de la excelente experiencia de la Harlem Jazz Band, en 1966 inicia su carrera solista, lo convocan para un show de inauguración junto a otros renombrados artistas de la época del Canal 13 de Santa Fe. En el programa Hogar Dulce Hogar, conducido por  Ricardo Ruiz y Sergio Kipler, Emil grababa una docena de temas una vez por semana que los iban difundiendo durante la emisión de la tarde de dicho ciclo.
Otro sueño, como el de la mayoría de los músicos, era el de grabar profesionalmente y de editar su propio material. El disco de vinilo llegó recién en 1970, año en que logra grabar su ansiado simple (sí, existen múltiples grabaciones que quedaron registradas en todos los programas de radio que visitó desde sus comienzos, al igual que las emisiones televisivas). Se grabó en la localidad de Colastiné en cinta magnetofónica con su conjunto de ese momento, Los Diablos, y este registro se llevó a los estudios Odeón (Capital Federal) a mezclar y masterizar de la mejor manera y que tenían a su alcance. “Una flor cayó” (tema de su autoría) de un lado y “Lejos de los ojos” (versionada por Dyango, que la hizo conocida, tema que varía su título original de acuerdo al país). Un 45 RPM editado de manera independiente, el Sr. Esperatti (dueño de la disquería La Fortuna situada en calle Aristóbulo del Valle) fue el que se hizo cargo por completo de la edición y las correspondientes copias para posteriormente venderlas y distribuirlas desde su local propio. Tuvo su respectiva difusión en las radios del momento.
“Gané mucho dinero pero así como lo tuve, lo disfruté”… relata Emilio, recordando aquellos “años locos”.
Los últimos shows en vivo fueron en 1973 en el Club Ferrocarril del Este en la localidad de Diamante (Provincia de Entre Ríos). Dejó de cantar por motivos personales ya que la vida no siempre nos juega una buena pasada.
Como anécdota, se puede mencionar también que el creador de la cumbia santafesina como género propio, pisó por primera vez las tablas y sintió la adrenalina de un show en vivo siendo guitarrista de Emil Villar y su conjunto, estamos hablando del Sr. Juan C. Denis, que más tarde forjara grupos reconocidos, compositor y autor de variados éxitos del estilo.
Luego de esta “sensación del momento” en lo que respecta al rock en sí, hubo otras expresiones del género en la ciudad. En el año 1963 The Jimmy Boys primitivo grupo de Rock básico formado por alumnos del Colegio La Salle Jobson, se encargaba de animar fiestas estudiantiles. Formado por: ldo Cappiello (guitarra), Enrique Gambogi (guitarra), Raúl García (piano) y Rubén Robles (percusión). En 1964 nacen Los Vampiros, que es la continuación de la anterior banda con el agregado de Francisco Bellomo que no concurría a esa Institución estudiantil en batería.
Ya hacia 1965 el género “explota” y aparecen los artistas, compositores y las bandas más reconocidas a la par de que también comienzan las obras propias y la genial poesía contemporánea de aquella época con festivales propios incluidos del estilo, algunos hasta precursores en el país.
La historia continúa, pero a manera de merecido homenaje y contribuir a la particular historia del origen del Rock en la ciudad de Santa Fe, aquí está Emil Villar.-

P.D.: como dato anecdótico, el entrevistado en cuestión es tío segundo de quien escribe.

> Por: José I. Alfageme